La vida es como una montaña rusa, durante las subidas nos sentimos tranquilos, llegamos a pensar que nada nos va a pasar, pero cuando llega el momento de descender el terror se apodera de nosotros y tememos lo que pueda suceder. Y, justo en ese momento, llueven pensamientos desesperados, donde no nos hallamos a nosotros mismos y por más que tengamos a personas a nuestro alrededor, sentimos que no es suficiente y estamos solos, sin ayuda ni alguien con quien hablar. C'est la vie.
Y cuando empezamos a bajar se nos viene todo encima, sintiéndonos impotentes, visualizamos todo como si no hubiese escapatoria y pensamos ¿qué estamos dispuestos a hacer para solucionarlos? ¿cambiaríamos quienes somos por obtener lo que queremos? ¿realmente llegaríamos hasta ahí? Ese punto inimaginable que siempre creímos sería el límite.
Si nunca se lo han cuestionado, es el momento, que la presión no los tome por sorpresa y lleguen a traicionarse a ustedes mismos.
-W
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