viernes, 21 de agosto de 2015

Como perro tras la bola...

Un dilema que a través de los años sigue acompañándonos y, con tristeza digo, así continuará por los siglos de los siglos.

El pequeño-gran problema que acompleja nuestra existencia y el hecho de involucrarnos demasiado, sea demasiado profundo, demasiado rápido o simplemente con alguien que no da demasiado, así llenándonos de expectativas cuando al final del túnel no vamos a encontrar nada. ¿Qué os sucede, guarras? ¿Acaso no estaros cansadas de sólo ser una más? ¡Podéis marcar la diferencia!

Aunque la españoleta que muy en el fondo de mí se encuentra intenta apoyarnos, para todas es claro que nuestro útero tiene más poder y se deja llevar por el romance; nos podemos recordar cada día que hay que abrir los ojos, desear ver algo totalmente contrario es mucho más fácil y agradable.

Sabias frases me han entrado por un oído y fácilmente por el otro han salido, pero como recuerdo haber escuchado en alguna ocasión "no te confíes tanto de los halagos, recuerda que el hombre acaricia al caballo sólo para poder montarlo".

-W

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